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Encuentros cercanos, con los delfines:
"...seres fantásticos para jugar son los delfines. En una de las tantas veces que iba navegando por el Golfo Nuevo, cerca de la costa, se me acercaron unos cuantos delfines a la lancha. Tiré rápidamente el ancla...
y me fui al agua. Pocas veces viví en el agua tan buenos momentos. Me rodeó al menos una docena de ellos y comenzaron a girar a mi alrededor mirándome constantemente. Hice el golpe de riñón sumergiéndome unos metros y se vinieron atrás mío. Volví a respirar a la superficie y estaban todos en posición de parados, atentos, con esa mirada que me recordaba a los cachorros que quieren jugar. Volví a sumergirme pero esta vez girando en espiral y bajaron casi todos copiando el movimiento, inicié lentamente el ascenso y se anticiparon a mi llegada esperándome en la misma posición anterior.
Mi alegría no tenía límite. Expulsé el agua del snorkel y al momento varios repitieron la acción soplando fuertemente por el de ellos.
Seguí intentando varios tipos de juegos, algunos con éxito, menos aquellos en que pretendí tocarlos o hacerlo con alguno en particular. No hubo manera de hacer algo en lo que no participara el grupo entero. Con pena los tuve que dejar. Cuando nadé hacia la lancha se cruzaban adelante mío impidiéndome avanzar, sin dejarme espacio para treparme.
Me acompañaron hacia la costa. Inolvidable".
"Historias Submarinas"
Recuerdos del pasado, para construir el futuro...
En su libro el autor desgrana una cantidad de historias, vivencias, observaciones y anécdotas que forman parte del nacimiento del buceo en la Argentina. De manera amena y con aguda sensibilidad los relatos conforman una atrapante saga que seduce a los amantes de las profundidades...
Pero además marca claras premisas para tener en cuenta hacia el futuro. Señala con la justeza de alguien que posee la autoridad brindada por la experiencia, aspectos que deben tenerse en cuenta para preservar la integridad de los escenarios naturales que motivan el interés de los buceadores.
Algunos capítulos remarcan con claridad la actitud que corresponde al buzo responsable. Y lo escrito es exteriorizado por el autor al hablar personalmente sobre el futuro del buceo.
"Todos los movimientos que hacemos bajo el agua son torpes en relación a aquellos que naturalmente la habitan. Están en mayor o menor grado fuera de cadencia, de ritmo y de distancia, y esto nos hace incurrir en una serie de pequeños destrozos, especialmente en la flora y fauna.
"Cuántas veces por exceso de lastre, vemos gente dragando el fondo o apoyarse o sostenerse de algún coral o racimo de vibalvos o pólipos que terminan quebrándose y sorprendiendo al propio culpable que no pensó que eso pudiera ocurrir... Si a esto agregamos la cantidad de souveniers que se llevan a la superficie -que más de las tres cuartas partes quedan abandonados en la playa, en los hoteles o van a parar al tacho de basura- el daño que inconscientemente se hace es grande.
"En una palabra, hoy ya es fundamental que aparte de aprender las técnicas del buceo, nos graduemos en reglas de comportamiento submarino, aprender a desplazarse sin tocar el fondo, aprender a apoyarse, a estar atentos a nuestras aletas. Ser conscientes que en ese mundo, somos intrusos y que podemos hacer todo aquello que sea necesario para saciar nuestras ansias de conocimiento, pero respetando cualquier tipo de vida y sin lesionar su ambiente.
"Una apuesta importantísima para las autoridades, instructores y alumnos, sería ejercer un control, partiendo de los propios buceadores, sobre los continuos ataques ecológicos a los fondos marinos, sea cual fuera su origen...
Vigilar y denunciar debería ser función obligada de todo buceador consciente de lo que se está dejando a las próximas generaciones; más aún, las agrupaciones y clubes de buceo tendrían que hacer los trámites necesarios para conseguir que se declaren santuarios submarinos a vastas zonas costeras..."
Sin duda reflexiones para tener en cuenta a la hora de planificar "el buceo que viene"...
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